Cristina Gutiérrez: “Tuvimos alucinaciones, Gabi me cantaba rotondas en el desierto”

La burgalesa repasa para MD las dificultades que vivió en el Dakar, donde llegó a estar casi 4 días sin dormir alimentándose a base de plátanos y agua

Cristina Gutiérrez está convirtiéndose a base de trabajo, humildad, constancia y un espíritu de superación encomiable, en todo un icono. No solo lo es para las muchas mujeres que sueñan con triunfar en el mundo del motor, también lo es para todos aquellos que se ven reflejados en ella como un ciudadano de a pié, que logra compaginar su trabajo en la clínica familiar con su sueño, el de correr el Dakar.

El hecho de convertirse en 2017 en la primera mujer española en acabar el Dakar en coches no le hizo perder el norte. Se mantiene con los pies en el suelo y con más ganas que nunca de seguir mejorando. De hecho, al bajarse del avión de vuelta en Madrid tras 14 días de muchas complicaciones en Sudamérica, sólo pensaba en volver el año que viene.

“Somos unos enfermos”, admite entre risas. Y es que llegó a estar 4 días sin dormir, pilotando incluso con alucinaciones, alimentándose a base de plátanos y agua. Para cualquiera, esto sería un motivo para parar. Para ella, es un estímulo por el que seguir con más fuerza. Sólo recuerda lo positivo de una experiencia única que espera volver a vivir en 2019. Para ello le tocará trabajar duro de nuevo, y es que su ‘Dakar de invierno’ ya ha empezado, el de cerrar su programa para el próximo año.

Pero no duden de que volverá a enfrentarse a las dunas sudamericanas como lo hizo este curso. La ‘Tortu’ (así le llaman sus amigas) tiene cada vez el caparazón más duro y visitó Mundo Deportivo para repasar su segundo Dakar y lo que le depara el futuro.

¿Cómo valora su participación en el Dakar 2018?

Estamos súper contentos. Pese a los problemas que tuvimos y que se fueron superando, el balance es muy positivo y estamos muy contentos.

¿Cómo fue el recibimiento en Burgos?

En Burgos me tienen mucho cariño, me siento muy arropada. Es una ciudad en la que ha habido poco motor, así que me siento afortunada que el mundo del automovilismo crezca cada vez más en mi ciudad.

¿Le paran por la calle?

No (risas). En Burgos son muy vergonzosos. Lo que sí noto es que miran, pero no me relacionan. Estoy en el punto que piensan, ‘esta chica me suena’. Me siento bien. En la clínica sí que saben que hay una chica que corre y cuando ven el collar (lleva un collar del Dakar) se dicen los unos a los otros: ‘es ella’. Lo he asimilado muy bien. Siempre tengo los pies en el suelo y lo llevo con cariño.

Y tras un durísimo Dakar, en pocos días ya volvió a trabajar en la clínica dental. ¿Cómo se hace un cambio de ‘chip’ tan grande?

A los dos días ya entré a trabajar porque llevaba casi un mes sin ir y tenía que hacer revisiones (risas). Siempre me preguntan si ya me he recuperado y estoy bien.

Ha vivido un Dakar muy duro. ¿Ya piensa en volver? ¿Entiende que la gente no comprenda que ya quiera volver a enfrentarse al desierto?

Yo tampoco lo entiendo (risas). Lo bueno del Dakar es que pasas penurias y sufres mucho, pero a volver pasa algo en tu cerebro que hace que te quedes con lo positivo y lo bueno. Quizás lo negativo se olvida. Es cierto que lo recuerdas, pero no con ese sufrimiento, sino como algo positivo y eso es lo que hace que quieras volver, porque la parte positiva es muy muy positiva. A nivel de repercusión y deportivo es un máster. Y más este año que nos ha costado tanto. El año pasado sufrí, pero no como en este Dakar. Te das cuenta de lo que vale el sufrir y superar todas las dificultades y no venirte abajo.

Repasemos el Dakar. ¿Cómo vivió el duro inicio en las dunas de Perú?

Pintaba duro y en la primera etapa pasó lo que pasó, el famoso vuelco. Ahora lo pienso como algo positivo. Vas con muchas ganas durante todo el año y el Dakar te pone en tu sitio. Tuve suerte de que me pasó en una duna de peligro 3 (el máximo), nos la comimos Gabi y yo, pero al ser tan inclinada, el coche se deslizó y no sufrió demasiados daños.

Laia Sanz contaba a MD que en Perú era el primer año en el que no envidiaba a los coches. ¿Cree que habría que revisar ese inicio de recorrido?

No. Forma parte de la dureza del Dakar. Debemos adaptarnos nosotros más al recorrido que él a los coches. Si mantenemos la dureza los coches deberán ser más robustos o tener más ángulo de ataque, por ejemplo.

Y estuvo 4 días casi sin dormir. ¿Cómo lo vivió?

La verdad es que no pensaba que iban a ser tantos. En la etapa 10, que se dividía en dos con un enlace entre medias, hice la primera parte con la mala suerte que a 20 km para el final falló el turbo. Me remolcaron hasta el final y decidimos continuar remolcados todo el enlace y toda la siguiente etapa. Se nos hizo de noche y pensaba que llegaríamos a las 5 de la mañana si no pasaba nada. Y pasó. El camión se quedó medio volcado y ahí pensaba que nos quedaríamos fuera. Me eché a dormir y sólo pude descansar 10 minutos porque empezaron a poner el camión más horizontal. Luego me llevaron al final de etapa y al principio de la siguiente. Ya era de día y había que salir de nuevo sin dormir, y Gabi y yo nos pusimos a arreglar el coche.

¿Qué pensaba en ese momento?

Piensas en llegar, en el momento. No vas más allá, porque además la etapa que venía al día siguiente era la de Fiambalá. Salí a aquella etapa a las 23.30 de la noche.

¿Cómo vivió el enfrentarse a las dunas de noche?

Las dunas de Fiambalá de noche fueron muy complicadas. Gabi se bajaba del coche a cada duna si yo no lo veía claro. Las luces del coche llegan hasta donde llegan y entonces él bajaba , subía hasta la siguiente duna y me marcaba el paso con una linterna de cabeza. Y así, una tras otra. Nos saltamos unos cuantos way points, controlando que no nos pudieran excluir, y la verdad es que ahí tuvimos suerte y seguimos.

¿Pasó miedo?

Miedo no. Hubo un momento en que me quedé atascada a las 5 de la mañana. Nos tocó quitar la arena con las palas y la plancha. Metro a metro. Entonces en ese momento pensé ‘¿quién me manda venir aquí?. En ese instante me puse a mirar al cielo y veía hasta el infinito y más allá. Me llenó. ‘Mira lo que estoy viviendo, así que deja de quejarte y sigue’, pensé. Y es lo que hice.

¿Nada de miedo?

Bueno, hubo un momento en que le dije a Gabi: ‘Imagina que aparece alguien aquí de noche’. Y Gabi me dijo: ¿Pero quién va a aparecer aquí en medio de la nada?’. Y me quité ese pensamiento de la cabeza (risas).

¿Fue clave la buena sintonía y buen humor que se respiraba dentro del coche con Gabi?

Estábamos todo el día riéndonos y eso fue una de las cosas que nos hizo llegar. Incluso cuando llevábamos cuatro días sin dormir, nos vacilábamos con las bebidas energéticas. Con Gabi estuve muy bien. Empezábamos ya como a dormirnos y a soñar y en un momento me empezó a cantar las cosas en catalán y no entendía nada (risas). ¡Ah! y me leyó una rotonda en pleno desierto. ‘Por la rotonda, ves hacia la derecha’, me decía en las dunas.

¿Tuvo alucinaciones?

Yo tenía ya una visión muy reducida, en circulo. Me estaba durmiendo. Y de repente veía moverse hacia la pista cosas y hacía la reacción de esquivarlas. Cuando me acercaba veía que eran cosas que estaban paradas, como algún árbol. Luego nos reíamos, pero en el momento nos dábamos cuenta de que nos dormíamos.

¿Y cuando les remolcaba el camión no podían descansar?

Eso me decía Gabi, que intentara dormir. ¿Pero como iba a descansar con ese movimiento constante? Gabi sí pudo dormir. Pero es normal, él subía y bajaba dunas a pie para marcarme el paso. Hizo más kilómetros a pie que en coche (risas). Fue muy duro para él.

Cristina Gutierrez, en Mundo Deportivo

¿Ha dicho antes que hubo un momento en el que pensaba que no llegaba?

Hubo dos. El del turbo y el de la etapa de Fiambalá. Como que hubo una anulación de etapa de las motos, nos adelantaron la salida dos horas y creía que no llegábamos. Llamamos a la organización y al final, gracias a Dios, pudimos salir. Había gestionado bien la etapa con la hora que conocíamos y no era justo. Pero en todo el Dakar nunca me vi derrotada totalmente, siempre tenía una pequeña esperanza. Gabi y yo nos animábamos. Uno de los dos siempre estaba positivo.

¿Qué le depara el futuro?

Hay que hablar con los patrocinadores y ver si quieren continuar. En función de lo que nos encontremos encima de la mesa, se decidirá un plan u otro. La idea es hacer más o menos lo de este año. Correr alguna prueba del Campeonato de España de Todo Terreno, del Mundial (Baja España, Portugal o Italia), un stage en Marruecos y me gustaría probar en rallies de tierra. Lo probé el año pasado en Lanzarote y me encantó. Me parece que es un buen escaparate y para entrenarme de cara al Dakar. Aunque no tenemos todavía nada confirmado. Y avanzo, si tuviera que elegir algún rally de tierra escogería el de Lanzarote (risas).

¿Es más duro correr el Dakar o buscar patrocinadores?

Buscar patrocinadores, porque es algo a lo que no estamos acostumbrados. Por muchos años que lleves, lo de vender tu proyecto es complicado y por eso intento apoyarme en personas más especializadas. Nunca se me ha dado bien y cansa mucho. Es algo que dura todo el año y el Dakar sabes que son sólo 14 días de desgaste a tope.

¿Le ayuda el haberse convertido en un icono?

No sé si soy un icono (risas). Cada vez tengo más bagaje y entiendo que por ello los patrocinadores se interesen más. Pero es tan alto el presupuesto que es complicado, por mucho icono que seas si no encuentras a una marca más involucrada en tu historia y a largo plazo, en darte una continuidad en años, es complicado. Cada año te pones con el contador a cero y hay que demostrar durante todo el año que eres una vía de rentabilidad.

¿Ya tiene ganas de empezar otra vez?

Estaba en el avión y ya pensaba en empezar. Con dormir en el avión me valió. Es que en el fondo somos unos enfermos (risas). El único bajón que me dio fue de estar una tarde en el sofá tranquila viendo una película. Ese fue mi único bajón. Necesité sólo una tarde. Ahora ya estoy trabajando y me pondré de nuevo a prepararme físicamente.

Cristina Gutierrez, en la redacción de Mundo Deportivo

Fuente: http://www.mundodeportivo.com/motor/rally-dakar/20180219/44905091416/cristina-gutierrez-alucinacione-dakar-gabi-cantaba-rotondas-desierto.html

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