Las hermanas Dakar

Margot y Alexia Llobera, sobrinas del piloto Albert Llovera, participaron en su primer Dakar, la primera en el equipo de prensa del Himoinsa Team y la segunda como analista de Mini X-Raid.

El de 2018 fue un Dakar diferente. Muchos hablan de que fue el más duro de Sudamérica. Y es que sin duda, un Dakar no es tan ameno con la ausencia de una de las personas más optimistas y con más ganas que ha conocido la caravana de la prueba en las últimas décadas.

Se trata de Albert Llovera, al que una lesión en el dedo pulgar de su mano izquierda le impidió participar en la 40ª edición de la histórica carrera. Pero eso no quiso decir que su apellido no estuviera presente, y lo hizo de una forma muy especial, cambiando la ‘v’ por una ‘b’, las del apellido de Margot y Alexia Llobera, sus sobrinas.

Una diferencia en una consonante por cuestiones de puro papeleo no fue suficiente como para hacer que estas jóvenes no ‘heredaran’ de alguna manera la pasión por el motor, aquella que comparten con la misma sangre de su tío Albert.

El piloto andorrano es todo un ejemplo de superación y uno de los grandes deportistas que ha promovido el motor como deporte inclusivo con su incesante lucha contra cualquier barrera. Al charlar unos minutos con él, sus características principales salen a flote rápidamente. Inquietud, valentía, esfuerzo, ganas y positivismo.

Todos ellos también podrían hablar perfectamente de Alexia, su sobrina con una historia que podría resumirse en varios pasos: buscar un objetivo, la manera de alcanzarlo y empezar a luchar. Así fue como Alexia, a sus 24 años, participó en su primer Rally Dakar como nada más y nada menos que la encargada de analizar los datos de todos los 4×4 y buggies de Mini X-Raid, con un total de 7 vehículos.

Estudió ingeniería industrial sin saber a qué dedicarse, pero la pasión por los rallies que letrasladaron su padre y su tío no tardarían en hacer que se decantara por el motorsport.

Y a partir de aquí, lo antes comentado. Fue fijar un objetivo y no dejar de perseguirlo con pasos muy acertados, arriesgados y que denotan una gran madurez muy precoz. “Estudié ingeniería y en seguida me puse a trabajar con el equipo PCR en rallies y también en las Seat Leon Cup o las Clio Cup. Seguí estudiando, y pese a que en la universidad no tenía mucho tiempo, empezó estudiar alemán”.

Esa fue una de las claves. Consciente de que en Alemania “hay muchas oportunidades a nivel automovilístico”, no lo dudó. Y cuando estaba lista y debía hacer prácticas profesionales, su petición no fue como la del resto de alumnos de escoger una empresa cercana. No. Eligió hacerlas en X-Raid, en Frankfurt (Alemania), trasladándose a vivir durante 6 meses un auténtico sueño de estudiante que no tardó en convertirse en realidad.

Al término de su estancia curricular, le ofrecieron quedarse y ahí se le abrieron las puertas del Dakar. “Ha sido una experiencia muy bonita. Tenía mucha responsabilidad y le tenía mucho respeto. He hecho un buen trabajo y no he cometido ningún error. Tengo muchas ganas de volver. He sufrido mucho pero esto engancha”, comentaba Alexia, que tuvo la mala suerte de que éste no fue para nada el año de Mini.

Margot se prepara para el reto de su vida

Alexia no cuenta con el gusanillo de la competición de su tío Es más de análisis. Pero quien sí vive para abrir el gas a fondo es su hermana Margot, que a sus 21 años tiene el objetivo de participar en el rally más duro del mundo en un futuro. Y eso que aprendió por casualidad. “En una fiesta mayor conocí a Arnau Vilanova, que se ofreció a enseñarme a competir en moto”, eso explica que se haya decantado por las dos y no por las cuatro ruedas como se había acostumbrado a ver en su casa. Tras pasar por el campeonato de motocross de Andorra y participar en múltiples carreras de Enduro catalanas, su tío Albert, que de esto del motor sabe mucho, le aconsejó que debía marcarse un objetivo. Y sin dudarlo, apuntó con el dedo hacia el Dakar. Desde entonces, nunca ha dejado de mirarlo, primero de reojo y cada vez mas de frente, y especialmente después de la experiencia de este 2018.

“Me motiva mucho más pensar que voy al gimnasio para preparar el Dakar que para otro objetivo. ERl hecho de pensarlo me hará ser una piloto mucho más completa, tanto física como mentalmente. Tienes que saber lo que tienes delante, leer el terreno, el roadbook, controlar la moto y muchas cosas a la vez.Y si encima cuentas con referentes del motor en tu casa, mejor que mejor”, comentaba a carcajadas esta joven andorrana, que como su hermana empezó a trazar su camino de forma decidida para alcanzar su meta.

Antes de correrlo en un futuro, Margot necesitaba ir al Dakar para ver a qué se quiere enfrentar con sus propios ojos. Pudo hacerlo gracias a su pareja, Blai Jané, encargado de la asistencia de Cristian España y gran amigo del piloto. Así pues, entró en el Himoinsa Team para ayudar en labores de prensa en un principio, aunque finalmente terminó haciendo absolutamente de todo, hasta el punto de apoyar incluso a Rosa Romero a preparar el Road Book en alguna ocasión. Lo que no sabía Margot es que la chispa que el Dakar suponía hasta entonces en su vida acanaría siendo toda una llama 15 días después, al volver a Barcelona. “Tengo todavía más ganas de correr un Dakar”, apuntaba exhausta por lo mucho que trabajó y las pocas horas dormidas. Pero en su rostro destacaba algo más puro. Sus ojos estaban llenos de emoción al recordar lo mucho que compartió en el Homoinsa Team y la amistad que hizo sobre todo con Rosa Romero, la piloto que se marcaba como ejemplo a seguir para correr el Dakar antes de partir a Sudamérica.

En 2018, en el Dakar no estuvo Albert Llovera, pero sí su sangre, la de las que podríamos denominar ‘las hermanas Dakar’, aquellas que hace años bromearon con una pregunta: ¿te imaginas que algún día las dos coincidimos en el Dakar?. Dicho y hecho, y es que con esfuerzo, los sueños se cumplen.

Alexia y Margot Llobera, a su llegada a Barcelona tras el Dakar 2018
Alexia y Margot Llobera, a su llegada a Barcelona tras el Dakar 2018

Fuente: http://www.mundodeportivo.com/motor/rally-dakar/20180130/44400435013/hermanas-dakar-llobera.html

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